viernes, 18 de septiembre de 2026

PICASSO, ZABALETA Y GORDILLO, EN LA SELECCIÓN ANDALUZA DE LA COLECCIÓN BASSAT QUE ABRE EN SEVILLA /fundacióncajasol.com 17.09.2026

 


Septiembre 17, 2026 | Antonio Pulido, Exposiciones

La Fundación Cajasol ha inaugurado este jueves, 17 de septiembre, en la Sala Murillo de su sede de Sevilla, la exposición Arte andaluz de la colección Bassat en Fundación Cajasol, una muestra organizada en colaboración con la Fundació Bassat que reúne algunas de las obras más destacadas de creadores andaluces de los siglos XX y XXI. La exposición podrá visitarse hasta el próximo 28 de noviembre con entrada libre.

El acto inaugural ha contado con la participación de Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, y de Luis Bassat, presidente de la Fundació Bassat, además de numerosos representantes del ámbito artístico y cultural. También han estado presentes los artistas Rafael García Forcada, Irene González, Pedro Peña Gil, José María Peña, Fernando Daza, Manuel M. Romero y Pavlo Padilla, cuyas obras forman parte de la exposición.

La muestra propone un recorrido por un siglo de creación artística andaluza a través de una cuidada selección de piezas pertenecientes a la Colección Bassat, considerada una de las más relevantes del panorama español. Entre las obras expuestas destacan nombres imprescindibles de la historia del arte como Pablo Picasso, José Caballero, Rafael Zabaleta o Luis Gordillo, junto a otros artistas contemporáneos que reflejan la riqueza, diversidad y vitalidad de la creación andaluza actual.

Durante la inauguración, Antonio Pulido destacó que la exposición se presenta como «una de las grandes protagonistas de la oferta cultural del otoño sevillano», al reunir una selección excepcional de obras de artistas nacidos en Andalucía procedentes de una de las colecciones privadas más importantes de España. El presidente de la Fundación Cajasol puso en valor la oportunidad de contemplar en Sevilla piezas de grandes referentes como Pablo Picasso, junto a creadores contemporáneos andaluces, subrayando que la muestra refleja una Andalucía «plural, diversa, abierta y creativa», con una extraordinaria tradición artística y un presente marcado por el talento, la experimentación y las nuevas formas de expresión. Asimismo, resaltó la dimensión cultural de la Colección Bassat y la generosidad de sus impulsores, Carmen y Luis Bassat, por compartir este patrimonio con la sociedad, reafirmando el compromiso de la Fundación Cajasol con el acceso a la cultura, el apoyo a los artistas y la creación de espacios de encuentro entre la ciudadanía y el arte.

Por su parte, Luis Bassat expresó su satisfacción por regresar a Sevilla para compartir una selección de una colección que ha ido construyendo durante décadas y que reúne cerca de 5.000 obras entre pinturas y esculturas. El presidente de la Fundació Bassat destacó la importancia de acercar este patrimonio artístico al público y aseguró que supone «una alegría muy grande volver a Sevilla» para presentar parte de unos fondos que constituyen una referencia dentro del coleccionismo artístico español. Asimismo, quiso agradecer a la Fundación Cajasol su permanente disposición para impulsar iniciativas culturales de primer nivel, destacando las «puertas siempre abiertas» de la institución para acoger y difundir proyectos que contribuyen a acercar el arte y la cultura a la sociedad.

Más allá de su relevancia artística, la exposición reivindica la aportación de Andalucía a la historia del arte contemporáneo y ofrece una mirada plural sobre distintas generaciones de creadores. Desde las grandes vanguardias representadas por Picasso hasta las propuestas más actuales, la muestra invita al visitante a descubrir el diálogo entre tradición e innovación, consolidando a la Sala Murillo como uno de los espacios de referencia para la difusión cultural en Andalucía.

La exposición Arte andaluz de la colección Bassat en Fundación Cajasol podrá visitarse del 17 de septiembre al 28 de noviembre en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol (C/ Álvarez Quintero, s/n, Sevilla), en horario de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 21.00 horas, con entrada libre.

Con esta exposición, la Fundación Cajasol refuerza su compromiso con la promoción y difusión de las artes plásticas, acercando al público andaluz obras de extraordinario valor artístico y fomentando el encuentro entre creadores, coleccionistas y ciudadanía en torno a la cultura.

https://fundacioncajasol.com/arte-andaluz-coleccion-bassat-fundacion-cajasol-sevilla/


jueves, 17 de septiembre de 2026

PRESENTACIÓN DEL DISCO "MÚSICA PARA UNOS VERSOS" DE MARÍA DEL MAR POYATOS / 23 DE SEPTIEMBRE A LAS 19:00 h.

Presentación del disco "MÚSICA PARA UNOS VERSOS"

 MARA DEL MAR POYATOS

Pianista y musicóloga, (Almería, 1987), especialista en proyectos interdisciplinares de música y poesía.
* Artista polifacética que escribe, recita y crea programas y espectáculos con originales hilos conductores. Premio de Honor por la Escuela Superior de Música de Catalunya y Conservatorio Municipal de Música de Barcelona.
* Es titulada con Máster en Patrimonio Musical con las más altas cualificaciones en Universidad Internacional de Andalucía y en Inteligencia emocional por la Universidad de Girona.
* Es investigadora y artista creativa en la relación palabra y música. Especialista en inteligencia emocional y acompañamiento grupal. Es intérprete, docente, conferenciante y creadora de espectáculos interdisciplinares.



lunes, 14 de septiembre de 2026

LA HISTORIA SILENCIDA DE JOSEFINA MANRESA, LA MUJER QUE SALVÓ LA OBRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ / publico.es 12.9.2026

 


JOSEFINA MANRESA PROTEGIÓ EL LEGADO DE MIGUEL HERNÁNDEZ. DIPUTACIÓN DE JAÉN

Henrique Mariño

Madrid-12/09/2026

Josefina Manresa (Quesada, 1916 - Elche, 1987) pasó hambre y se dejó la vista por preservar la memoria de su marido. Sin embargo, cuando publicó sus memorias en 1980, omitió su nombre en el título: Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández, ahora reeditado por la editorial Espinas. Sin ella, su obra no habría sobrevivido, pero más allá de la sombra del poeta la biografía revela a una voz de la resistencia obrera, a una mujer marcada por la necesidad y la represión, a una escritora.

Así se define en relación con su marido, aunque su vida desborda la condición de una persona que ha perdido a su cónyuge. "El libro merece mucho la pena por ese tramo en el que escribe como viuda de Miguel Hernández, y habla sobre la vida con él, y sobre todo la vida sin él, pero con su legado", explica Elena Medel, quien recuerda que "todos los trabajos posteriores sobre Hernández toman como referencia muchos de los asuntos que Josefina Manresa aclaró en este libro" y que "los asumen porque se trata de la fuente esencial".

"Pero una vez todas estas cuestiones se zanjan, por así decirlo, leyendo estos Recuerdos casi medio siglo después de que se publicaran, lo que permanece y lo que nos interpela es ese libro que trata sobre la supervivencia durísima en la España de la dictadura, sobre el género y la clase, la pobreza y el hambre, la persecución incesante…", comenta a Público la autora del prólogo, donde la reivindica como una escritora que "miró como miran quienes escriben" en un libro que "nos interpela porque buscando a Miguel Hernández encontramos a Josefina Manresa".

Elena Medel insiste en su talento narrativo. "Y pese a todo, pese a la crudeza de sus recuerdos, me quedo también con esa mirada que busca la belleza, el detalle, lo literario —lo poético— allá donde no se espera. El loro que imita el silbido de Miguel novio, el retrato de los viejos en los años del cuartel, la vecina que intenta estafarla con un ritual... Decisiones propias de una escritora, al fin y al cabo". Sin embargo, su biografía —que incluye fotografías inéditas, textos desconocidos y cartas no publicadas hasta 1980— no ha ocupado un lugar destacado en la literatura española de posguerra.

“Entramos en el libro buscando lo que el título promete, el testimonio de alguien acerca de la vida que compartió con una persona de obra y biografía tan poderosas como Miguel Hernández. Y el libro nos brinda eso: la memoria compartida, el relato de quien presenció la escritura de muchos textos fundamentales, o de quien los conoció por quien los escribió, y el desmentido de muchos bulos y errores que en ese momento lastraban la figura de Hernández", comenta la escritora cordobesa.

Sin embargo, "salimos de su lectura conservando aquello que brilla cuando Manresa se centra en Manresa: su talento para distinguir lo extraordinario en lo cotidiano, para recrear desde los sentidos aquello que sucedió; pienso en el relato sobre la infancia, y la niña que mira y oye a los niños que estudian, o esa escena tragicómica —divertidísima hasta que te paras a reflexionar sobre qué sucede, y las circunstancias de los personajes— en el tren de regreso desde Barcelona", deja claro Elena Medel. "En esas decisiones, qué contar, cómo contarlo, se distingue a una escritora de talento, con un mundo propio potentísimo. Ese retrato de la clase trabajadora de posguerra, oprimida, desde la experiencia de la mujer sola, yo no lo había leído, o al menos no lo había leído así".

¿Y por qué no la habíamos leído de esa manera?, se pregunta la autora de la novela Todos mis pecados y la mitad de mi dolor (Seix Barral). "Quizá porque la figura de Hernández ensombreció la parte propia del relato de Manresa, quizá porque no escribió más que este libro... También influyen las condiciones de difusión: para leer un libro tienes que poder acceder a él, tienen que existir ejemplares en bibliotecas o librerías, o digitalizados con acceso sencillo. En muchas ocasiones, sobre todo a propósito de autoras, nos quejamos de no conocerlas, pero es que sus libros no se consiguen. En el caso de estos Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández, la reedición de Espinas solventa esta cuestión".

En sus páginas, advertimos el hambre: "Vino por aquí una mujer y me dijo que no debía haber hecho sufrir a Miguel contándole que comía pan y cebolla, diciendo después: Claro, que si usted no le hubiera dicho eso no tendríamos ese poema tan hermoso. Yo le dije que ella no se podía dar una idea lo que fueron aquellos tiempos, y decirle yo a Miguel que no comía más que pan y cebolla era tranquilizarlo, porque era cebolla sola lo que podía comer muchos días y porque me la daban vecinos y familiares", escribe Manresa.

La necesidad: Josefina camina a diario hasta la cárcel de Alicante porque no puede pagar los quince céntimos del tranvía. Le lleva comida y medicamentos. Lava sus prendas, aunque "esas manchas de pus y sangre, en las ropas de Miguel, no desaparecieron nunca". Cuando el 28 de marzo de 1942 los carceleros le rechazan una bolsa con alimentos, se va sin preguntar nada, porque "no tenía valor de que me aseguraran su muerte", relata en sus memorias. Sin embargo, va a casa de su cuñada y le dice que ha muerto. "Ella se tomó el caldo que le llevaba a Miguel ese día".

El tesón: esconde el legado de su marido, burlando a la Guardia Civil y poniendo en riesgo su vida. Cuando Aguilar publica la Obra Escogida en 1950, suspira: "Aquí descansé mucho, porque ya veía que la obra de Miguel no solo se iba a divulgar, sino que ya no se iba a perder, que era mi mayor preocupación".

Y, claro, también advertimos el sacrificio una vez que enviuda: para sacar adelante a su hijo, en Elche trabaja como costurera en una tienda de confección de dos hermanas que engañan a la clientela haciéndole creer que la ropa viene de Madrid, Barcelona y París. En realidad, Josefina cosía esas prendas "desde las ocho de la mañana hasta las tres de la otra mañana", y solo "un día a la semana descansaba llegando solo hasta las once o doce de la noche". Casi se queda ciega por un glaucoma, hasta que "al ir publicándose más la obra de Miguel, pude dejar aquella vida de bestia que tanto me perjudicó".

Conservar la obra del poeta tuvo un precio. "Un coste absoluto", precisa Elena Medel. "Y una coherencia total —además— con las decisiones de su marido, que en sus años en la cárcel rechazó claudicar ante supuestos amigos que luego intentaron engañar o chantajear a la propia Manresa. De haber traicionado sus ideas, la situación de Hernández habría sido distinta: quizá una pena menor, quizá la libertad, quizá una salida al hospital en lugar de una agonía en la cárcel... E igual en el caso de Manresa y de su hijo, cuya salud en ambos casos quedó muy debilitada por la mala alimentación".

 Miguel Hernández, retratado por Antonio Buero Vallejo.

Josefina también acusa: a quien se quedó con el retrato de Buero Vallejo, a quien no devolvió canciones y dibujos acompañados de poemas autógrafos, a quien publicó "ediciones piratas", a quien le impuso condiciones injustas por publicar El rayo que no cesa y El silbo vulnerado, apenas 7.500 pesetas sin límite de ejemplares…

"En su libro, se refiere a estos intentos de manipulación, a robos de materiales —de hecho, la publicación de Recuerdos le permitió recuperar parte de ellos—, a publicaciones sin autorización, etcétera. Y menciona el apoyo constante de Vicente Aleixandre, sobre todo, y de Carmen Conde; Aleixandre ejerce como asesor oficioso cuando el interés por la obra de Hernández se acrecienta, y él actúa con buen juicio, pensando en el bien de Manresa y de su hijo, pero también en el de la obra de su amigo", asegura Elena Medel.

La escritora cree que Josefina fue presa del machismo y del clasismo. "Gran parte de esas actitudes que padece tienen que ver con una cuestión de género y de clase, con una jerarquía en la que ella ocupa el lugar del sometido: ¡Qué va a saber esta mujer pobre e ignorante!, se dirían ciertos catedráticos sobre la obra de su marido. Se encuentra en una situación de vulnerabilidad, no solo económica, y parece una víctima fácil, alguien a quien engatusar", concluye la autora del prólogo. "Sin embargo, las decisiones que toma, y su firmeza, revelan a una mujer inteligentísima, muy consciente del valor literario de la obra de Miguel Hernández, y de la importancia de ese legado que maneja".

viernes, 11 de septiembre de 2026

HORARIO MUSEO ZABALETA / MIGUEL HERNÁNDEZ - JOSEFINA MANRESA / QUESADA



RUTA DE LORCA Y MIGUEL HERNÁNDEZ EN JAÉN / jaenhoy.es 23. 08. 2026


              Tanto Lorca como Miguel Hernández estuvieron en Jaén. / Montaje propio

Paz Madrid

Jaén, 23 de agosto 2026 

Jaén conserva una estrecha relación con la historia de la literatura española a través de figuras como Miguel Hernández y Federico García Lorca, dos autores fundamentales vinculados a la Generación del 27. Esta ruta literaria recorre los espacios de la provincia relacionados con sus estancias, mostrando los lugares que inspiraron parte de su obra y ayudan a comprender la huella que dejaron en el territorio.

Ruta de Federico García Lorca en Jaén

Federico García Lorca, el poeta granadino que es un símbolo universal de la literatura española, visitó Jaén en varias ocasiones. Una de las más recordadas es su estancia en 1935, cuando acudió para dar una conferencia en el Instituto de Bachillerato de Jaén, hoy conocido como Instituto de Educación Secundaria (IES) ‘Santa Catalina de Alejandría’. Aquí, Lorca deleitó a los jóvenes estudiantes con su conferencia ‘Juego y teoría del duende’, en la que disertó sobre la importancia del duende en el arte andaluz, un concepto que luego influiría en su obra más madura. 

Tras su conferencia, Lorca fue invitado a conocer la ciudad. Se sabe que paseó por las calles del centro histórico, visitando la Catedral de Jaén y el Palacio de Villardompardo, hogar de los famosos Baños Árabes. Estos lugares, de gran valor arquitectónico y cultural, habrían inspirado al poeta, quien siempre mostró un profundo interés por la fusión de culturas que caracteriza a Andalucía.

Otro punto relevante en la visita de Lorca a Jaén es el Casino Primitivo, hoy desaparecido, donde fue agasajado por intelectuales y artistas locales. Aunque el edificio ya no existe, su espíritu perdura en la memoria colectiva de la ciudad y en las crónicas que relatan aquellos encuentros.

Ruta de Miguel Hernández en Jaén

Miguel Hernández, el poeta oriolano de gran sensibilidad social y política, también dejó su impronta en Jaén, y viceversa. Su relación con la ciudad fue más intensa y duradera que la de Lorca, especialmente debido a su amistad con Josefina Manresa, una joven jiennense que sería su esposa y musa. Josefina, nacida en Quesada, un pequeño pueblo de la Sierra de Cazorla, inspiró muchos de los versos más personales y emotivos de Hernández.

La relación de Hernández con Jaén se consolidó durante la Guerra Civil Española, cuando el poeta fue destinado a la ciudad como comisario político del Ejército Popular de la República. En Jaén, Hernández escribió algunos de sus poemas más conmovedores, reflejando la tragedia de la guerra y el sufrimiento del pueblo español. Uno de ellos, como no podría ser de otra forma, es el poema ‘Aceituneros’, que dice:

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

decidme en el alma: ¿quién,

quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,

sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

La casa donde se hospedó durante su estancia en la ciudad, en la calle Llana número 9 (hoy denominada 'Francisco Coello'), Palacio de los Marqueses de Blanco Hermoso, donde se puede ver una placa con su nombre, es otro punto imprescindible en esta ruta literaria.

El Museo de Miguel Hernández y Josefina Manresa, situado en Quesada, es un lugar recomendado para comprender la vida y obra del poeta en relación con Jaén. El museo alberga una valiosa colección de manuscritos, cartas y objetos personales que revelan la profundidad de su amor por Josefina y su compromiso con la causa republicana. Además, la localidad de Quesada es un hermoso enclave serrano que invita a la reflexión sobre la vida y la obra de Hernández.

https://www.jaenhoy.es/ocio/ruta-literaria-generacion-27-lorca-hernandez-jaen_0_2007649022.html#goog_rewarded 


 

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN LIBRO RECUPERA LAS MEMORIAS DE JOSEFINA MANRESA, VIUDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ / 101tv.es 01.09.2026

 

La nueva obra de la editorial Espinas publica 'Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández', una obra autobiográfica de la esposa del poeta de Orihuela

 Miguel Hernández y el nuevo libro de memorias de Josefina Manresa, viuda del poeta. Foto: E.P

Alejandro Burgos

Martes, 1 septiembre 2026,

Este mes de septiembre llegará a las librerías ‹Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández›, una obra autobiográfica en la que Josefina Manresa relata la lucha que mantuvo tras la Guerra Civil para que no desapareciese el legado literario de su marido. El poeta de Orihuela murió en la cárcel por tuberculosis.

Esta nueva edición, con una introducción por la escritora y editora Elena Medel, detalla aspectos y vivencias de la juventud de Josefina Manresa. Además, también cuenta con vivencias que pasó con el poeta y los años que pasó con él hasta su muerte.

Vida y muerte

Como pasó con otros muchos poetas de la Generación del 27, Miguel Hernández fue víctima de la Guerra Civil. Distinguido de muchos de sus compañeros de generación, el de Orihuela se alistó y combatió del lado republicano. Al concluir la contienda, fue detenido y trasladado en múltiples ocasiones a distintos cárceles.

Tras varios años encarcelado, falleció en la enfermería de una prisión alicantina el 28 de marzo de 1942. Entre sus obras destaca ‹El hombre acecha›, escrita recién concluida la Guerra Civil, ‹El rayo que no cesa› o ‹Cancionero y romancero de ausencias›. De estos libros emanan poemas como ‹Nanas de la cebolla› o ‹Elegía a Ramón Sijé›.

https://www.101tv.es/cultura/un-libro-recupera-las-memorias-de-josefina-manresa-viuda-de-miguel-hernandez/



SALE A SUBASTA "NOCTURNO DEL QUINQUE", ÓLEO DE ZABALETA ENTRE EL FAUVISMO Y EL POSCUBISMO / ideal.es 05.09.2026

La obra, pintada en 1956 y con dimensiones de 81 por 65 centímetros, tendrá un precio de salida de 39 euros.


José Antonio García-Márquez

Quesada

03/09/2026 

La galería Ansorena de Madrid sacará a subasta el martes 29 de septiembre el óleo de 81 por 65 centímetros 'Nocturno del quinqué', que Rafael Zabaleta pintó en 1956. El cuadro, especialmente pretendido en el mercado del arte por su equilibrio cromático y por hallarse inmerso en dos corrientes artísticas, poscubista por su estructuración y fauvista por su colorido, partirá con un precio de salida de 39.000 euros.

'Nocturno del quinqué' fue vendido el mismo año que Zabaleta lo plasmó por la cifra de 10.000 pesetas, pagadas por un coleccionista de apellido Ezquerra. La obra ofrece el interior de una estancia con una mesa circular vestida con fuertes estampados sobre la que se ordenan apiñados objetos en radial composición. El conjunto se ubica ante un gran ventanal, a través de cuyos cristales aparece un paisaje nevado inmerso en una luz de plenilunio.

María Guzmán, biógrafa de Zabaleta, en su libro 'Estudio Catalográfico, Óleos y Acuarelas' dice que la composición y técnica de esta obra cumplimentan una constante en el quehacer zabaletiano, con la que ha cubierto parte de su repertorio iconográfico: «El dibujo sigue siendo esquemático, mientras que el cromatismo, aunque dominado por una amplia gama de azules, está basado en el trío armónico de los primarios. En todo el lienzo, excepto el paisaje, cada plano de color se encuentra yuxtapuesto a otro cubierto con su complementario, sucediéndose de esta forma los contrastes simultáneos con gran equilibrio cromático».

https://www.ideal.es/culturas/sale-subasta-nocturno-quinque-oleo-zabaleta-fauvismo-20260903135631-nt.html


jueves, 3 de septiembre de 2026

LA SENGUNDA VIDA DE RAMÓN SIJÉ/ diariolibre.com 27/08/2026

 


La amistad que venció al olvido a través de la poesía

Anibal de Castro

Santo Domingo- 28 -8-2026

Miguel Hernández y Ramón Sijé, un vínculo inmortal en las letras. (SUMINISTRADA)

Curioseaba por las redes cuando me topé con una joven que recitaba la célebre elegía de Miguel Hernández a Ramón Sijé, el amigo arrebatado a destiempo. Sijé murió en la víspera de Navidad de 1935, con apenas veintidós años, recién estrenados por la vida y ya reclamados por la muerte.

Son palabras mayores, versos de una intensidad difícil de sostener sin que la voz se quiebre. Con ellos, la elegía dejó de ser únicamente un género literario para convertirse en arquetipo del dolor ante la pérdida.

Nada anunciaba que aquel joven abogado, ensayista y crítico literario de Orihuela habría de instalarse para siempre en la memoria de las letras españolas. El fuego de una amistad lo rescató de la niebla del olvido. Pocos hombres han recibido un homenaje tan potente como el que Miguel Hernández le ofreció a los pocos días de su muerte, una pieza que transformó un duelo íntimo en patrimonio universal de la poesía.

Desde entonces resulta imposible pronunciar el nombre de Ramón Sijé sin que resuene, como un eco fiel, el del poeta oriolano. Ambos quedaron enlazados por un texto que inmortalizó al amigo y, de paso, reveló hasta dónde puede llegar la palabra cuando nace del amor y de la pérdida. Más que un poema funerario, la Elegía a Ramón Sijé es la prueba viva de que la amistad, cuando es verdadera, se convierte en una fuerza capaz de torcerle el brazo al tiempo.

Dos caminos que se cruzaron en Orihuela

La historia de ambos comenzó mucho antes del dolor, en una Orihuela donde el rumor de las campanas se mezclaba con el aroma de los huertos y los limoneros. Allí crecieron dos muchachos de formaciones distintas pero de una misma sed. Miguel había aprendido del mundo antes que de los libros. Pastor desde niño, afinó su mirada entre las estaciones, los árboles y la tierra húmeda, y esa intemperie fue su primera escuela de sensibilidad.

José Marín Gutiérrez, que firmaría como Ramón Sijé, venía de un territorio distinto. Estudiaba Derecho, devoraba filosofía y teología, y dirigía El Gallo Crisis, una de las revistas culturales más inquietas de su tiempo. Su inteligencia era precoz, casi vertiginosa. Miguel traía la intuición y el instinto de la imagen; Ramón, el rigor y la disciplina de construirla. Uno soñaba en verso; el otro le enseñaba la arquitectura de ese sueño.

Sijé descubrió en Miguel una voz poética indómita, hambrienta de lecturas y de método. Miguel halló en Ramón algo más raro todavía: un interlocutor que no lo adulaba, sino que lo exigía. Se admiraban con franqueza, discutían con pasión, y esa fricción constante, lejos de desgastarlos, fue el terreno donde ambos maduraron. En las tertulias de El Gallo Crisis, entre Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz, se fue tejiendo un diálogo donde Miguel aprendía a pulir sus versos y Ramón descubría que la inteligencia también necesita conmoverse para comprender del todo la realidad.

Las diferencias no tardaron en asomar. Uno miraba el mundo desde un humanismo profundamente cristiano. El otro, con el tiempo, fue abriéndose a horizontes muy distintos. Llamar a esa amistad un simple contraste ideológico sería empobrecerla. Los vertebraba la certeza compartida de que la literatura era una forma de verdad, y de que el desacuerdo político, lejos de romper un vínculo así, podía volverlo más hondo.

Esa amistad terminó por moldear al poeta que Hernández llegaría a ser.  Llevó esa deuda consigo toda la vida, y supo pagarla escribiendo, el único modo en que un poeta sabe hacerlo.

La muerte llegó de golpe, con la crueldad silenciosa de una septicemia que no dio tregua. Miguel estaba en Madrid cuando le llegó la noticia, y el dolor lo dejó suspendido, incapaz de cualquier gesto que no fuera el de la palabra. Ahí, justo donde otros habrían callado, él empezó a escribir porque el lenguaje era el único territorio donde todavía podía reencontrarse con su amigo. La poesía dejó de ser oficio para volverse necesidad.

Así nació la Elegía a Ramón Sijé, un poema en el que la perfección técnica y la intensidad emocional se funden hasta volverse indistinguibles. Su arquitectura, impecable, nunca delata el esfuerzo del andamiaje. Todo fluye con la misma naturalidad con que brotan las lágrimas. El primer verso ya abre una dimensión nueva del duelo:

«Yo quiero ser, llorando, el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas...»

La imagen me desarma por su humildad. Miguel no busca erigirse en guardián solemne de una memoria; prefiere el gesto más modesto y más íntimo de cuidar la tierra que cubre a su amigo, de sembrar justo donde la muerte acaba de instalarse. El hortelano encarna la paciencia, el trabajo callado, la fe de quien confía en que hasta la tierra removida por el dolor puede volver a fructificar.  De lamento, la elegía muta en promesa de seguir cultivando la presencia del amigo, aunque este ya no pueda responder.

Más adelante el poema se encabrita en una rebelión casi cósmica:

«Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida...»

La muerte se presenta como una violencia que rompe el orden natural del mundo, y Miguel se resiste a aceptarla con toda la fuerza de su imaginería: tormentas de piedra, rayos, hachas, dentelladas contra la tierra. Quiere desenterrar al amigo, discutir con la muerte cara a cara, arrancarle lo que acaba de robar. La desesperación habla con un lenguaje tan poderoso sin naufragar en el exceso. Cada metáfora nace de una emoción auténtica, ninguna busca deslumbrar, todas buscan salvar.

Sin proponérselo del todo, Miguel estaba haciendo algo aún más extraordinario que escribir un gran poema. Le regalaba a Ramón una segunda existencia. Ahí comenzaba, silenciosa, la eterna batalla de la literatura contra el olvido. Asombra pensar que la inmortalidad de un hombre pueda depender de la fidelidad de otro. Ramón Sijé dejó ensayos notables para su corta edad y una huella profunda en la formación de Miguel Hernández, pero fue la Elegía, al fin, la que lo puso a salvo de la erosión del tiempo.

Un final que no es despedida

El cierre del poema pertenece a esas escasas páginas donde una lengua parece tocar su forma más definitiva de belleza:

 «A las aladas almas de las rosas /del almendro de nata te requiero, /que tenemos que hablar de muchas cosas, /compañero del alma, compañero...»

Releeer ese cierre es invocar escalofríos emocionales. Ese final compite de igual a igual en intensidad con toda la poesía española. Deja de ser despedida para mutar en una cita aplazada. Miguel se niega a dar por cerrada la conversación y la deja suspendida en el tiempo, convencido de que aún quedan «muchas cosas» por decirse. En ese instante, el poema se desprende de los dos hombres que lo originaron y empieza a pertenecer a todos, porque todos alguna vez hemos perdido a alguien imprescindible.

La Elegía trasciende así la circunstancia que la hizo nacer.  Asistimos al duelo propio porque reconocemos en esos versos el rostro de un amigo, de un hermano, de un padre o de una madre. Esa es, después de todo, la condición secreta de las grandes obras. Nacen de una experiencia irrepetible y terminan hablando una verdad que todos compartimos.

Miguel no logró devolverle la vida a Ramón Sijé —ningún poema tiene ese poder—, pero consiguió impedir que se desvaneciera del todo. Algo extraordinario. Ramón tiene un lugar en la memoria de la lengua española. La muerte cerró su existencia, pero la amistad le negó al olvido su triunfo completo.

La Elegía corona la victoria más alta de la literatura, que es arrebatarle a la muerte una parte de su botín. Conserva voces, gestos, nombres y afectos que el tiempo habría borrado sin miramientos. La historia suele guardar memoria de los vencedores mientras la poesía, en cambio, atesora memoria de quienes fueron profundamente amados. 

Miguel Hernández moriría apenas seis años después, con solo treinta y uno, dejando tras de sí una obra donde conviven el amor, el hambre, la guerra, la paternidad y la esperanza. Empero, ninguna de sus páginas desnuda con tanta transparencia su humanidad como la que escribió para despedir a Ramón Sijé. Ahí no habla el poeta que persigue la perfección estética, sino el amigo que se resiste a perderlo y descubre que solo las palabras pueden acompañarlo hasta el borde mismo del silencio.

El tiempo ha seguido su curso, indiferente. Generaciones enteras se han desvanecido, las ideas y las certezas han cambiado de piel, y sin embargo aquellos versos permanecen intactos y brotan en las redes sociales. Resaltan algo anterior a cualquier época, como es la necesidad, tan humana, de salvar del olvido a quienes nos ayudaron a ser quienes somos. Eso no cabe en una lápida.

Esa fue la obra más perdurable de Miguel Hernández, y también el legado más hermoso de Ramón Sijé. Juntos demostraron que la amistad puede volverse literatura, y que la literatura, en sus momentos más altos, alcanza aquello que la vida jamás consigue: una forma de eternidad. Basta abrir un libro y leer, con la emoción de quien reencuentra a un viejo amigo, «compañero del alma, compañero..."

https://www.diariolibre.com/opinion/columnistas/2026/08/27/segunda-vida-de-ramon-sije/3641406



EL DIPUTADO DE PROMOCIÓN Y TURISMO ASISTE A LA ENTREGA DE PREMIOS DEL LVI CONCURSO INTERNACIONAL DE PINTURA "RAFAEL ZABALETA"/dipujaen.es 28.08.2026

 



El artista madrileño Paco Díaz Salas ha sido el ganador de esta edición por su obra ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’

El diputado de Promoción y Turismo, Francisco Javier Lozano, ha participado en Quesada en la entrega de premios del LVI Concurso Internacional de Pintura ‘Rafael Zabaleta’, certamen que cuenta con la colaboración de la Diputación Provincial. En este acto, celebrado en el Museo Zabaleta – Miguel Hernández con la presencia también de la alcaldesa quesadeña, Yolanda Marcos, se ha proclamado ganador al artista madrileño Paco Díaz Salas, por su cuadro ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’, por el que ha recibido los 7.000 euros con los que está dotado el primer premio de este concurso pictórico. 

El palmarés de la quincuagésimo sexta edición de este certamen se ha completado con la entrega del segundo premio al artista Norberto Gil, por el que ha recibido 4.000 euros, y la concesión de tres menciones de honor a los creadores Manuel Enrique Ramírez, Berto Martínez y José María Soria.

https://www.dipujaen.es/noticias/detalles.html?t=El+diputado+de+Promoci%C3%B3n+y+Turismo+asiste+a+la+entrega+de+premios+del+LVI+Concurso+Internacional+de+Pintura+%E2%80%98Rafael+Zabaleta%E2%80%99&uid=1ca3c0ba-a379-11f1-a699-005056b0675f