DAVID UCLÉS, SOBRE SUS RAÍCES EN ÚBEDA: “CRECÍ HASTA LOS
18 AÑOS EN UN OLIVAR, UN LUGAR DONDE EL TIEMPO NO TRANSCURRE Y DONDE SE VIVÍA
CASI, CASI, COMO EN EL SIGLO PASADO”
David Uclés nació en Úbeda (Jaén), ciudad Patrimonio de la Humanidad, y especializada en el cultivo de la aceituna
Conchi Álvarez
de Cienfuegos
Redactora digital de Lecturas24.03.2026
Durante años y años, la visión del novelista David Uclés la ocuparon los miles de olivares que circundaban la casa de su familia. Es comprensible que, de tanto mirarlos, al final, haya acabado entendiendo su vida como la de este árbol centenario. Un ritmo lento, pausado, que respeta los ciclos de la tierra y se nutre y crece gracias a ella. Igualito que hace él.
"La suerte que tengo de haberme criado en Úbeda no la sabe nadie. Es algo inenarrable", manifestaba el autor en sus redes sociales sobre una de nuestras ciudades Patrimonio de la Humanidad.
es de Quesada, en la sierra de Cazorla
La infancia en un olivar
“Crecí hasta los 18 años en un olivar, un lugar donde el tiempo no transcurre y donde se vivía casi, casi, como en el siglo pasado”, contó Uclés en una entrevista con Esquire. Es más, en ocasiones, él se siente como un visitante de una época anterior. Su imagen y su comportamiento así lo reflejan y esto, tal y como él considera, solo es debido a que sus raíces tienen en él un enorme peso.
De ahí que, a la hora de vestirse, prefiera buscar inspiración en la forma en la que lo hacían su abuelo o sus vecinos del pueblo, en lugar de en un ‘get ready with me’ sacado de TikTok, con lo que no conecta. Y lo mismo sucede a la hora de comportarse. La colectividad vecinal frente al individualismo actual, y la humanidad frente a la deshumanización digital.
No podemos pretender que Uclés sea de una manera distinta a la que es. Su tierra ha arraigado de una manera tan profunda en su ser que es lógico que él se haya convertido en su expresión viva. Esta forma de ser tan única parecía escrita en las estrellas. Su nacimiento se vincula a una de las ciudades históricamente más ricas de la provincia de Jaén. Pasear por Úbeda es viajar en el tiempo, puesto que posee un casco antiguo, que data del Renacimiento, conservado a la perfección. Lo mismo que le sucede a su vecina Baeza. Ambos municipios fueron elegidos en el año 2003 por la UNESCO como ciudades Patrimonio de la Humanidad por lo extremadamente bien cuidados que estaban la gran mayoría de sus calles y monumentos emblemáticos.
La infancia en un olivar
“Crecí hasta los 18 años en un olivar, un lugar donde el tiempo no transcurre y donde se vivía casi, casi, como en el siglo pasado”, contó Uclés en una entrevista con Esquire. Es más, en ocasiones, él se siente como un visitante de una época anterior. Su imagen y su comportamiento así lo reflejan y esto, tal y como él considera, solo es debido a que sus raíces tienen en él un enorme peso.
De ahí que, a la hora de vestirse, prefiera buscar inspiración en la forma en la que lo hacían su abuelo o sus vecinos del pueblo, en lugar de en un ‘get ready with me’ sacado de TikTok, con lo que no conecta. Y lo mismo sucede a la hora de comportarse. La colectividad vecinal frente al individualismo actual, y la humanidad frente a la deshumanización digital.
No podemos pretender que Uclés sea de una manera distinta a la que es. Su tierra ha arraigado de una manera tan profunda en su ser que es lógico que él se haya convertido en su expresión viva. Esta forma de ser tan única parecía escrita en las estrellas. Su nacimiento se vincula a una de las ciudades históricamente más ricas de la provincia de Jaén. Pasear por Úbeda es viajar en el tiempo, puesto que posee un casco antiguo, que data del Renacimiento, conservado a la perfección. Lo mismo que le sucede a su vecina Baeza. Ambos municipios fueron elegidos en el año 2003 por la UNESCO como ciudades Patrimonio de la Humanidad por lo extremadamente bien cuidados que estaban la gran mayoría de sus calles y monumentos emblemáticos.
Úbeda posee una arquitectura renacentista que la convierte en la envidia de las ciudades
vecinas
El oro líquido de Jaén
Localizada en la comarca de La Loma, buena parte de los 33.500 habitantes de Úbeda se dedican al sector agrícola. Y es que, como el propio Uclés desvelaba, toda ella es un olivar. Basta salir unos metros de su entorno histórico para encontrarnos rodeados de campos infinitos de verde oliváceo. Así no es de extrañar que el gran pulmón económico de la provincia esté localizado en esta zona. Aquí el oro no se extrae de grandes canteras. Su versión líquida se obtiene tras el vareo, la recogida y el posterior molido y prensado
Cuando llega el otoño, la provincia desprende el mismo aroma. Toda entera huele a aceite, a almazaras a pleno rendimiento. Momentos proustianos que trasladan al escritor a aquella infancia en la que no había nada que hacer salvo contemplar la vida, dibujar y escuchar a su abuelo, el gran contador de historias de la familia. De no haber sido por él, quizás David no se hubiera animado a sentarse a escribir.
Porque su familia jamás incentivó su vena más artística y cultural. “En mi casa nunca ha entrado ni un libro, ni un disco, ni cualquier otra cosa que tenga que ver con la cultura”, contó el autor de ‘La ciudad de las luces muertas’ en una entrevista publicada en 2024. “Así es que no tenía ni un libro infantil, ni juvenil, ni nada. A los once años empecé a leer libros que había en la biblioteca del colegio, lecturas para adultos. Mi padre me regañaba si metía libros en casa, y me regañaba si los compraba, así es que empecé a meterlos en secreto”.
Quesada, la Jándula de Uclés
Sin embargo, cuando dejaba La Loma para trasladarse a la sierra, el panorama cambiaba. En Quesada, que se halla en la Sierra de Cazorla y donde le esperaba su abuelo; el joven David podía dar rienda suelta a toda su fantasía con cada cosa que este le contaba. Sus relatos favoritos eran los referentes a la guerra civil, que él escuchaba con enorme atención. Tanta le prestó que acabó convirtiendo todas aquellas narraciones orales en un libro. ‘La península de las casas vacías’ recuerda la propia historia del bisabuelo de Uclés, que, en su fantasía, cambia de nombre para llamarse Odisto y la propia Quesada, se convierte en Jándula. Nuestro Macondo particular.
El oro líquido de Jaén
Localizada en la comarca de La Loma, buena parte de los 33.500 habitantes de Úbeda se dedican al sector agrícola. Y es que, como el propio Uclés desvelaba, toda ella es un olivar. Basta salir unos metros de su entorno histórico para encontrarnos rodeados de campos infinitos de verde oliváceo. Así no es de extrañar que el gran pulmón económico de la provincia esté localizado en esta zona. Aquí el oro no se extrae de grandes canteras. Su versión líquida se obtiene tras el vareo, la recogida y el posterior molido y prensado
Cuando llega el otoño, la provincia desprende el mismo aroma. Toda entera huele a aceite, a almazaras a pleno rendimiento. Momentos proustianos que trasladan al escritor a aquella infancia en la que no había nada que hacer salvo contemplar la vida, dibujar y escuchar a su abuelo, el gran contador de historias de la familia. De no haber sido por él, quizás David no se hubiera animado a sentarse a escribir.
David, desde niño, siempre adoró escuchar las historias de su abuelo
Quesada, la Jándula de Uclés
Sin embargo, cuando dejaba La Loma para trasladarse a la sierra, el panorama cambiaba. En Quesada, que se halla en la Sierra de Cazorla y donde le esperaba su abuelo; el joven David podía dar rienda suelta a toda su fantasía con cada cosa que este le contaba. Sus relatos favoritos eran los referentes a la guerra civil, que él escuchaba con enorme atención. Tanta le prestó que acabó convirtiendo todas aquellas narraciones orales en un libro. ‘La península de las casas vacías’ recuerda la propia historia del bisabuelo de Uclés, que, en su fantasía, cambia de nombre para llamarse Odisto y la propia Quesada, se convierte en Jándula. Nuestro Macondo particular.
Su novela 'La península de las casas vacías' transcurre en Quesada
que pasa a llamarse Jándula en la ficción
Todo lo que le está sucediendo a David ha supuesto una enorme alegría para todos sus paisanos, quienes le han visto convertirse en uno de sus vecinos más ilustres. Y eso que el nivel estaba alto, pues el pintor Rafael Zabaleta, a quien Uclés siempre admiró desde niño, era natural de este municipio en plena naturaleza. Tanto es así, que, para aprovechar que ‘La península de las casas vacías’ es uno de los libros más leídos en España (la Iberia del autor) el pueblo dedicará, a partir del verano del 2026, una ruta que recorre diferentes escenarios de la acción del libro, y hasta, en el cementerio han dedicado una tumba a un personaje de ficción. En ella se lee lo siguiente: “Odisto Ardolento (1887-1940) encontrado en una cuneta de una novela y enterrado aquí”.
Para el autor, que esto se haya puesto en marcha en uno de los lugares en los que fue tan feliz, es un verdadero privilegio. “Me hace muy feliz, porque en el libro Odisto no tiene tumba al ser fusilado. Me gusta que en la vida real sí tenga un lugar de sepelio. Eso sí es memoria democrática”.
Todo lo que le está sucediendo a David ha supuesto una enorme alegría para todos sus paisanos, quienes le han visto convertirse en uno de sus vecinos más ilustres. Y eso que el nivel estaba alto, pues el pintor Rafael Zabaleta, a quien Uclés siempre admiró desde niño, era natural de este municipio en plena naturaleza. Tanto es así, que, para aprovechar que ‘La península de las casas vacías’ es uno de los libros más leídos en España (la Iberia del autor) el pueblo dedicará, a partir del verano del 2026, una ruta que recorre diferentes escenarios de la acción del libro, y hasta, en el cementerio han dedicado una tumba a un personaje de ficción. En ella se lee lo siguiente: “Odisto Ardolento (1887-1940) encontrado en una cuneta de una novela y enterrado aquí”.
Para el autor, que esto se haya puesto en marcha en uno de los lugares en los que fue tan feliz, es un verdadero privilegio. “Me hace muy feliz, porque en el libro Odisto no tiene tumba al ser fusilado. Me gusta que en la vida real sí tenga un lugar de sepelio. Eso sí es memoria democrática”.






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